Tres cosas que debo cuidar en un discurso.

Hablamos usando en promedio seis mil palabras al día. Lo triste de esta historia es que muy probablemente todo lo que hayas dicho en un día será olvidado en un dos por tres.

Pero bueno, tu te levantas cada mañana esperando que lo que vas a decir tenga sentido para alguien, ¿no? sobre todo, si lideras un grupo de colaboradores o simplemente si quieres generar influencia en los demás, desde tus hijos, tu pareja, tu círculo más cercano, hasta tu equipo de trabajo. Tu quieres hacer la diferencia. ¿Cómo hacer para que tus palabras, tu mensaje, se quede en la memoria de quienes escuchan? Enfócate en estas tres cosas:

  • Que sea simple.
  • Que sea netamente emocional
  • Que tenga gran color.

No es tan fácil, requiere práctica y con ello maestría. Requiere que te asumas como experto, trabajes para ello y tu cuerpo hable en ese mismo sentido por si solo. Tiene que verse natural, tienes que estar TÚ, no tu miedo.

¿Cómo hacerlo magistralmente?

Hay técnicas clásicas. Contar historias, por ejemplo. Las historias ponen el lado humano a los datos. Usar metáforas, vuelve el discurso memorable. Usar un lenguaje común y menos técnico hace que la gente empatice contigo y repetir ciertas palabras o frases clave dentro del discurso lo hace imposible de olvidar.

Bien, entonces, para empezar, concéntrate en estas tres cosas:

Simple. Emocional. Colorido.

En mi próxima entrada te enseñaré a contar una historia, despertar emociones y agregar color.

¡Suerte!

Clau.

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