¿Por qué contar historias?

Es probable que tu audiencia olvide los datos, pero nunca las historias.

El cerebro es así, quiere saber, qué pasó, cómo pasó, quién lo hizo, qué es lo que sigue y cómo termina la historia.

Cuenta historias. Puedes incluirlas en cualquier parte de tu discurso, en el arranque, en el desarrollo, previo al cierre o puedes cerrar con ellas.

Las historias permiten que la comprensión se dé gracias al efecto que producen: la audiencia crea la historia en su cabeza y entonces, siente. Las historias se han usado desde la noche de los tiempos… evocan emociones y producen sentimientos. Los datos solo “dicen” las historias “muestran”.

¿Cómo empezar una buena historia?

Sencillo. Usa lo básico: Dónde, Cuándo y quién.

Úsalo, por ejemplo, así:

Hace un par de semanas, Lali, quien fue mi alumna en la universidad, vino a buscarme…”

Literalmente habrás puesto la película en la mente de quien te escuche y querrá saber más… ah, pero no olvides agregarle algo, asegúrate que haya un conflicto, una situación complicada, una decisión que debe tomarse (entre más difícil mejor la historia), misterio, crea sorpresa o un problema que al final tenga un desenlace, que no necesariamente tiene que ser “feliz” pero si inspirador.

A la audiencia no le tienes que decir qué sentir… siéntelo tú, muéstraselos. Si lo sientes tú, lo proyectaras y si lo proyectas se conectarán contigo. Describe la escena, déjalos que la vivan y saquen sus propias conclusiones.

En lugar de decir: “Él estaba muy nervioso”, es mejor decir: “No podía más…sus manos se hacían agua.”. En lugar de decir: “Era un lindo día”, es mejor decir: “Era un día hermoso, el sol bordaba con rayos de oro los árboles y las flores.  Debes crear la escena de una película en la mente de quienes escuchan y dejar que, gracias a tu historia, experimenten sus propias emociones.

¿Dónde están las historias? ¿Dónde las encuentro? ¡En todas partes! Están en el mundo, en las organizaciones, están en tu propia experiencia, en la experiencia de los demás, en tus conflictos y en los de otros, en las redes, en los sitios web, en los libros, en los niños… están ¡en todas partes!

Peter Meyers, uno de mis grandes maestros, al que conocí en la primavera de 2016 en Big Sur CA, acostumbra a decir: Mientras más grande sea el dragón y más pequeño el héroe, más irresistible será la historia. Busca la tuya y seduce con ella a la audiencia más exigente.

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