La belleza está en el ojo de quien la mira.

Amo esta frase de D. Hume, creo en ella. ¡Demonios! ¿Dónde está la belleza? ¿Qué es lo bello? Gracias a la presencia de Yalitza Aparicio en la entrega 91 del Oscar mucho se ha discutido en las últimas semanas sobre lo que es bello, hablando de belleza femenina, y lo que no es.  Te reto: si quieres iniciar un buen debate pon este tema en una charla de sobremesa y no tendrá fin.

Vuelvo a la pregunta ¿Dónde está la belleza? ¿Qué color de piel es el bello y que color no?

Hay trabajos especialmente dedicados a descubrir qué es bello ante los ojos del otro. En especial despertó mi atención el de un grupo de investigadores que parece haber probado que realmente la belleza está en los ojos del que mira y que esa mirada está influida por el ambiente y la historia del individuo que ve. ¿A qué tipo de belleza estamos acostumbrados? ¿Qué estereotipo nos vendieron? ¿Quiénes son las “lindas” en nuestra cultura y quienes no?

El estudio es de Harvard y muestra que nuestras diferencias a la hora de opinar sobre si un rostro es o no bello son, en su mayoría, resultado de nuestras experiencias personales que son únicas. Si hay aspectos de la atracción que son universales e incluso códigos de lectura que están en nuestros genes como la preferencia por caras simétricas, pero este estudio asegura que la percepción de la belleza se configura durante nuestro desarrollo, nuestros condicionamientos, pues.

Se analizaron las preferencias de más de 35.000 voluntarios. Se midió la idiosincrasia, la individualidad y la extravagancia de las respuestas ofrecidas, al final el resultado fue que los genes importan poco cuando se configuran nuestras preferencias faciales: casi la totalidad de la variación se explica por el ambiente único que rodea a cada individuo.

No es que sea bello o no, es tu experiencia la que decide qué si es y qué no. Todo lo que hemos visto influye, nuestros entornos, nuestras experiencias personales y claro, las imágenes e info. que nos clavan los medios tradicionales y las plataformas (todas) digitales.

¿Cabe la belleza de Yalitza en el ojo condicionado de quien la ve? No.

 

La belleza que tu ves es el resultado de tus experiencias personales: los rostros que vemos en la televisión y las revistas, las interacciones sociales que tenemos a diario y lo que finalmente nos han dicho: “esto es bello y esto no”.

Sin duda, la presencia de Yalitza en Hollywood abrirá la puerta a nuevas lecturas y lo que ahora se resalta es la oportunidad de apreciar la belleza en la diversidad y lo que puede ser revelador: descubrirte a ti en la lectura de tus estereotipos. Felicidades Yalitza, representa con orgullo aquello que pocas veces hemos visto ser protagonista en Hollywood: una mujer como tú.

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