¿Cómo es que una toalla femenina puede empoderar a una mujer y hacerla libre?

“La criatura más fuerte que Dios creó en el mundo no fue el león, ni el elefante, ni el tigre, fue una mujer” así lo manifiesta Arunachalam Muruganantham en el documental de Netflix ganador del Oscar Period. End of Sentence.

Arunachalam es el inventor de una máquina para fabricar toallas femeninas que le está devolviendo las alas a las mujeres en India. Los trapos viejos serán parte del pasado. El diseñó una especie de olla exprés para transformar la pulpa de madera en celulosa y la celulosa en toallas sanitarias. ¿Cómo es que una toalla femenina puede empoderar a una mujer y hacerla libre?

Pues sí. Es posible.

Esta máquina ha revolucionado países donde aún las niñas y mujeres se avergüenzan por menstruar o incluso creen que, en ese estado, ningún Dios atendería sus oraciones.

Period, en 26 minutos, narra la historia de un grupo de mujeres en una aldea del distrito de Hapur, a 115 kilómetros de Nueva Delhi, que aprenden a fabricar toallas con la máquina creada por Arunachalam. Este proyecto es apoyado por un grupo de estudiantes con base en Los Ángeles, CA. quienes, a su vez, crearon la organización The Pad Project, con el fin de terminar con esta historia: más de un tercio de las niñas y adolescentes del sur de Asia faltan a la escuela durante la menstruación por falta de acceso a aseos y compresas. Y puede ser tan complicado para ellas, que terminan dejando la escuela. Muchas no reciben ningún tipo de información sobre la regla antes de alcanzar la pubertad, así lo revela un estudio realizado por la oenegé WaterAid en colaboración con UNICEF. Solo un 10% de las mujeres usan compresas.

Es tanta la ignorancia al respecto que, en la aldea (que por cierto está a cuatro horas de los rascacielos de la capital) creen que las mujeres están fabricando pañales para bebés. Muchas niñas y mujeres solo han visto las toallas por la tele.

No porque muchos de nosotros tengamos los servicios básicos y la información necesaria para desarrollar nuestro potencial, la tienen todos. Lo que podría parecer una historia del siglo pasado ocurre ahora, en India y en otros países con acceso limitado a los recursos. ¿Qué podemos hacer nosotros desde aquí? Compartir esta historia y así evitar que, por ignorancia, sean mutiladas las alas de muchas niñas y mujeres.

Las compresas se llaman Fly, volemos alto

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