Aprende a contar la historia que hay detrás de tu proyecto

Todo trabajo o proyecto tiene una historia. ¿Por qué contarla? Devorando los libros de Austin Kleon di con el trabajo de Joshua Glenn y Rob Walker escritores de Significant Objets quienes pusieron a prueba esta idea: “Las historias son un transmisor tan poderoso de valor emocional que su efecto sobre el valor subjetivo de cualquier objeto dado puede medirse objetivamente”.

¿Qué fue lo que hicieron? Recorrieron esas tiendas donde todo vale menos de cien pesos (en la frontera las conocí como las tiendas de One Dollar) y compraron objetos que son insignificantes.  Lo mejor vino después.

Contrataron a un grupo de escritores creativos y les pidieron que escribieran la historia de cada objeto dotándolos de “significado”. Finalmente promocionaron cada objeto en eBay mediante una valiosa historia (inventada por supuesto), descripción y precio original que hubieran pagado por cada uno como el precio inicial de la subasta. Lograron vender objetos que empezaron en un precio de 128 dólares y alcanzaron ¡los 3000!

Las palabras y su sentido importan.

La mejor forma de transmitir las ideas es a través de las historias. Hay algo mágico en las historias. Cuando una historia está bien ensamblada la persona que la escucha la podrá digerir, hará efecto dentro de ella y querrá compartirla. Una buena historia provoca una reacción física: hace que se nos erice la piel, que el corazón se acelere, que los ojos se dilaten, que las lagrimas se derramen… y eso no es otra cosa que ¡conexión! Reaccionamos físicamente cuando alguien nos cuenta una historia. Así que aprender a contar tu historia es clave si quieres conectar con los demás, venderles tu idea y hacer un cambio.

La historia que cuentas sobre el trabajo que haces facilita la comprensión de la audiencia y se conectan contigo por lo que les haces sentir, y entonces, valoran tu trabajo. Seamos mejores fabuladores.  No caigas en la tentación de pararte a vender una idea y decir: “conozco la historia de mi producto o servicio perfectamente… ¡bah!… como salga”. Aléjate del “como salga” porque “así saldrá” tu historia.

Lo que vayas a narrar necesita una estructura. Siempre. Una estructura pensada, ordenada, lógica y creativa y un comunicador directo y franco.  ¿Qué pasa con un emprendedor que tiene una genial idea, convertida en un innovador producto, pero no sabe comunicarla?  ¿O un colaborador sobresaliente que tiene una gran propuesta, pero tiene miedo de presentarla? Aprende a contar la historia detrás de tu producto o servicio y asegura la conexión emocional con quien será el héroe de la tuya.

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