Coaching Creencias Hablar en público Productividad
Hay algo que puede arruinar tu 2018
8 enero, 2018
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Reflexionar sobre esto te dará los próximos trecientos días (y más) una gran ventaja. Veamos por qué.

Hay algo que puede arruinar tu 2018, tu talento no será suficiente, ni siquiera las acciones que emprendas podrán ayudarte a alcanzar tus objetivos si no cambias tu ACTITUD. Si ya sé, lo has escuchado hasta el cansancio. Tus padres, abuelos y maestros te lo decían cuando eras niño, pero nunca supiste con claridad, qué era eso de ACTITUD.

¿Qué es la ACTITUD?

Si buscas en el diccionario -actitud-, no encontraras más que esto: “Manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar”. Pero este significado no basta. No nos dice nada. Sobre todo, nos deja en el mismo lugar, sin una razón poderosa para hacer cambios.

La actitud lo es todo, nos acompañará en cada una de nuestras experiencias, planes, proyectos y su importancia será crucial para alcanzar resultados. La actitud es un sentimiento interior que te hace comportarte de determinada manera. Pero no surge de la nada. Veamos qué configura una ACTITUD.

Según Semiología de la Vida Cotidiana*, la actitud es el resultado de tres elementos clave: tu sistema de pensamientos, tu sistema de creencias y tu sistema de valores.

Piensa en este momento en cualquier situación que te implique un reto e identifica, ¿Cuáles son tus pensamientos en relación a ese hecho, situación o experiencia?  ¿Cuáles son tus creencias? ¿Cuáles son los valores que imperan ante esa situación o hecho?

Como puedes ver la actitud no aparece “de la nada”, es el resultado de estos tres factores:

  • Pensamientos
  • Creencias
  • Valores

 

Veamos cómo opera.

Tu jefe te manda llamar para ver algunas cosas pendientes. A ti no te gusta dar explicaciones y al recibir su llamada PIENSAS: “ach, ¿qué quiere?… ¿para qué me llama?, no me deja en paz… y así pueden venir una cascada de pensamientos.

Después, están tus CREENCIAS en relación a los jefes (o al tuyo): “los jefes son jodones” “los jefes se meten en todo” “los jefes no dejan trabajar” “los jefes solo quieren estar encima” etc.

Y finalmente revisemos el VALOR imperante en tu escala de valores frente a esa experiencia: libertad…

Frente a esos pensamientos, creencias y valores…

¿Cómo crees que te vas a sentir ante la llamada de tu jefe?

Revisa una vez más los pensamientos… las creencias… y el valor imperante frente a la experiencia…

Seguro te sentirás fatal.

Lo que tenemos como resultado de estos tres factores es una ACTITUD cristalizada, un caldo de cultivo que te generará una emoción negativa y echará a perder tu encuentro con el jefe.

Pero, ¿Qué hizo que tomarás esa actitud ante la llamada de tu jefe? Nada menos que la configuración de tus pensamientos, creencias y valores. Estos tres elementos son solo resultado de todo lo que has vivido, lo que aprendiste, viste, te enseñaron, modelaste… tus condicionamientos familiares, socio/culturales y educativos, es decir, aprendiste alguna vez que “los jefes son…” y te compraste esa creencia. De de ahí vienen tus reacciones, de tus condicionamientos, eso ha configurado tu actitud.

Jhon C. Maxwell en su libro Actitud de vencedor explica que nuestra actitud es la bibliotecaria de nuestro pasado y es la promotora de nuestro verdadero yo. La actitud y tu potencial van de la mano.

 

 

¿Cómo cambiar una actitud?

Hoy hemos puesto de ejemplo la llamada de tu jefe, pero la vida te va regalar situaciones de todo tipo, colores y sabores. Cuando estés en una situación especial, primero, identifica tus pensamientos en relación a esa situación, y pregúntate si te son útiles para afrontarla, si la respuesta es no, cámbialos.  ¿Me es útil pensar que…mi jefe… es…? Es posible que no, incluso pensar eso entorpecerá las cosas.

Después revisa tus creencias y observa si son funcionales, si aún te sirve tenerlas, si la respuesta es no, es tiempo de cambiarlas. Y finalmente, sustituye el valor por otro más útil, para este caso, por ejemplo, podría ser la tolerancia a tu jefe.

Al cambiar cualquiera de estos tres factores pensamientos, creencias y valores, cambiara tu actitud ante el hecho y aumentará tu capacidad de acción ante la situación o cualquier cosa que te ocurra.

¿Con qué actitud quieres vivir las todas las experiencias, planes, proyectos, que te esperan este nuevo año? Puedes escogerla.

Salir de la cultura del sufrimiento y dejar de ser víctima de las circunstancias implicará elegir con qué actitud vas a enfrentar las experiencias con las que te sorprenda la vida este 2018.

 

*Modelo educativo para el desarrollo de la conciencia creado por el Dr. Alfonso R. Soto.

Creencias Hablar en público
¿Existe el miedo a hablar en público?
30 septiembre, 2017
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El miedo a hablar en público está íntimamente ligado a nuestros dos miedos principales. Si resolvemos (sanamos) estos dos miedos, se resolverá todo lo demás.

¿Cuáles son estos dos miedos principales?

El miedo al fracaso y el miedo al rechazo.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida evitando  experiencias que nos pongan en riesgo de fracasar o ser rechazados ya que inconscientemente,  sería tanto como anular nuestro ser, albergar el sin sentido, experimentar una terrible angustia existencial y una dura sensación de desamparo.

A lo largo de estos más de diez años entrenando a personas en el arte de hablar en público (yo le llamo SER en público), me he topado una y otra vez con estas ideas arraigadas: ¡No me quiero equivocar! ¡No lo quiero hacer mal! ¡Seré juzgado! todos estos pensamientos revolotean en nuestra cabeza y al poner toda la atención en ellos ocurre justamente lo que tememos: Nos equivocamos, se nos olvida, lo hacemos “mal” y bajamos del escenario con la sensación de que fracasamos y hemos sido rechazados,  un círculo que vuelve a repetirse una y otra vez, una y otra vez.

El miedo a hablar en público no existe. No hay tal cosa. De lo que realmente tienes miedo es de fracasar y no ser el que se “supone” debes ser: “perfecto” para ser aceptado.

La próxima vez que te toque hablar frente a los demás, pregúntate, ¿De qué tengo miedo? ¿Qué me preocupa de esto? Te darás cuenta de que tu miedo radica en “lo voy a hacer mal” lo que significaría ser rechazado, no reconocido, no aceptado.

Cuando sea tu turno de hablar frente a los demás ocúpate de una sola cosa: prepara tu tema con base en el objetivo que quieres lograr.  ¿Y el miedo? Trabájalo, que para eso aparece, para que lo trasciendas.

Coaching Comunicación Efectiva
COMUNICAR-NOS ¿Por qué no funciona tan bien en pareja?
13 mayo, 2017
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Porque somos totalmente diferentes.

Vamos por la vida creyendo que los demás deben pensar, sentir, hablar y actuar como nosotros lo haríamos, pero no es así. Cada uno de nosotros tiene características genéticas que nos hacen actuar de determinada manera, además una serie de condicionamientos sociales, educativos y familiares que nos hacen suponer que las cosas son como creemos que son y entonces, actuamos.

Pero no, no somos iguales.

Incluso a las mujeres las asociamos con la energía femenina y a los hombres con la energía masculina. Sin embargo, ahora se reconoce que el género y la energía son totalmente independientes, ya que en una mujer puede imperar más la energía masculina y en un varón la femenina.

Anthony Robbins, en su artículo The “V” Word, lo explica claramente con estos dos ejemplos:

Edward regresa a casa después de un duro día de trabajo. Le cuenta a su esposa, Jill, sobre los problemas que él tiene con sus compañeros de trabajo y su jefe. Ella lo escucha, e incluso se involucra, compartiendo sentimientos comunes sobre lo frustrante que debe ser.

Jill vuelve a casa después de un duro día de trabajo. Ella le cuenta a Edward lo que le pasó. Sin embargo, Edward tiene una fuerte inclinación para arreglar sus problemas. Él corta en su narrativa e intenta corregirla tratando de hacerle ver cómo ella puede solucionar lo que pasa. Ella se pone cada vez más molesta. Ella grita, diciendo que él no “la entiende”.

¿Qué está sucediendo en cada situación? En el primer escenario, la energía femenina es alta y la energía masculina baja, pero la pareja es fácilmente capaz de restaurar el desequilibrio. Sin embargo, en el segundo escenario, la energía masculina es alta y la energía femenina baja y surgen desafíos. ¿Por qué es esto? ¿Qué dinámicas están en juego? ¿Qué tipo de cambio permitirá a Jill y Edward conectarse entre sí?

Anthony Robbins nos revela un secreto:

El juego de la vida en una relación se trata de dominar dos cosas: su estado y su significado. Si podemos dominar estos dos, cambiará todo. Y lo explica así.

DIFERENCIAS BÁSICAS

Partimos de que hombres y mujeres son especies prácticamente diferentes.

La fuerza femenina tiene algo que ningún hombre, extremadamente masculino, entenderá. Las mujeres sienten, experimentan todo, todo el tiempo. La razón de esto es porque el cerebro femenino tiene lo que se llama “Conciencia Difusa” un rasgo instintivo y biológico inculcado en las mujeres para que puedan ser plenamente conscientes de su entorno. Fue primero un tema de supervivencia y se ha convertido en una profunda necesidad para las mujeres de hablar, compartir y -ventilar- lo que están sintiendo. Esto se manifiesta de muchas maneras. Por eso dicen que las mujeres, al día, necesitan expresar más de seis mil palabras, charlar, charlar y charlar, ya que no se trata del contenido, sino de sacar emociones, conectar y compartir.

Cuando una mujer se expresa, está sacando energía. Ella está compartiendo su problema porque quiere conexión. Quiere que su pareja la sienta. Ella quiere que su hombre demuestre que entiende, compartiendo sus emociones.  Por el contrario la energía masculina, no quiere compartir problemas, quiere resolverlos. Así que un hombre muy masculino pensará: “¿Qué te pasa? ¿Por qué sigues hablando de este problema? ¿Por qué no lo resuelves ya?

¿Qué pasa cuando las parejas  no saben esto?

EL SIGNIFICADO

La naturaleza masculina hace que un hombre se sienta poco inclinado a conectarse con la emoción de la mujer, es decir con su “drama”, con lo que está sintiendo y ¿qué crees que sucede? Claro. La mujer se siente incomprendida, sola, rechazada. Incluso puede tener pensamientos como: “El cree que sabe todo” “No me entiende, ni tiene idea lo que esto significa para mí”. Desde una energía femenina es así, desde la masculina no lo es.

Por otra parte, cuando el intento de resolver (naturaleza del hombre), se encuentra con la frustración de una mujer, él tiende a pensar que su mujer simplemente no escucha o no confía en él para  resolver el problema. Incluso puede etiquetarla de ¡loca!  Y en última instancia, el hombre se dirá: “Nada de lo que hago funciona”. “Nunca puedo hacerla feliz”. “Nada la hará feliz”.

Justo en esta etapa de incomprensión es cuando la relación puede estar en peligro.

La realidad es que la forma en que ambos están actuando tiene un significado particular para cada uno, pero ninguno de los dos sabe realmente qué está pasando porque no tienen la información  para comprender al otro. Para los dos, lo que ocurre, significa algo diferente.

Creemos que los hombres son como las mujeres y las mujeres son como los hombres. Pero no es así. Aunque tenemos la idea de que nos conocemos bien, al final interpretamos todo a través de nuestro mundo: a través de nuestros condicionamientos.

RUTA DE SALIDA

La Conciencia Difusa significa que una mujer está sintiendo todo, todo el tiempo. El cerebro masculino tiene un solo enfoque, en este caso: resolver.  Al final, lo único que quieren ambos es: sentirse comprendidos. Una mujer no ventila sus problemas para que el hombre los resuelva, solo quiere sentirse escuchada. Un hombre no los ventila, o sólo los ventila, para ser escuchado. El, en el fondo, ya tiene la solución.

Si un hombre puede aprender a escuchar y una mujer a comprender la naturaleza masculina y la forma en que funciona su cerebro, esto se convertirá, para ambos, en una de las herramientas más poderosa en una relación.

EN RESUMEN

No tratemos de resolver los problemas, demos presencia. No tomemos nada personal. Escucha al otro atentamente y recuerda que muchas veces lo que dice, no es exactamente lo que quiere decir, es solo un impulso de sus condicionamientos.  Cuando mostramos comprensión e interés en los sentimiento del otro abrimos una puerta a la solución de los problemas y no es de extrañar que luego, justo después de eso, nos permita aportarle una solución y ésta sea bien recibida.

Comprender. No engancharnos. Dar un paso atrás y evaluar objetivamente lo que pasa. Presencia y comprensión, incluso cuando nos “sentimos” atacados. Esto es dominar nuestro –estado- y el –significado- que le damos a lo que sucede.

Productividad
No hay cambio sin cambio de Creencias
24 enero, 2017
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Talentsmart.com, empresa dedicada a proveer productos y servicios de inteligencia emocional e inteligencia racional, que ha asesorado a marcas como Disney, Starbucks, The New York Times, United Airlines, City of Angeles, Coca-Cola, Pepsi, Nike y muchas más,  llevó a cabo un estudio entre más de un millón de personas y descubre que el 90% de las personas con resultados exitosos en diferentes áreas,  tienen dos características clave: son Inteligentes Emocionalmente, es decir, saben cómo gestionar sus emociones, reacciones, impulsos y dominan el Pensamiento Creativo. Los resultados arrojaron datos curiosos como que el ingreso de una persona está íntimamente relacionado con lo que piensa.

La inteligencia emocional y la racional son competencias que no aprendemos en ningún lado. Libros sobre esto sobran, sin embargo somos un país que no lee, por lo tanto la mayoría de la gente no tiene acceso a esta información y pasa su vida de largo, victimizándose ante lo que le ocurre y perdiendo la oportunidad de diseñar una estrategia creativa para mejorar su calidad de vida y su productividad.

Cambiar las Creencia Tóxicas se ha vuelto el punto crucial, el primer paso, por donde debemos iniciar, si queremos que nuestra vida tenga un giro diferente.

Identificar de dónde vienen las creencias tóxicas y preguntarnos si en este momento siguen siendo útiles, es la asignatura pendiente de todo aquel que quiera hacer cambios.

¿Cuál es tu estilo de pensamiento? Eso que Crees, o piensas, ¿te ayuda a alcanzar los objetivos que quieres? Si la respuesta es no, es momento de revisar tus creencias tóxicas, cambiarlas y anclarte a un nuevo pensamiento.  Si crees que no es fácil, tampoco será fácil conseguir resultados diferentes.

Aquí algunas creencias tóxicas en la mente de los colaboradores de una empresa, que podría ser la tuya…

Lo que siento es mi realidad.

Las reuniones son una pérdida de tiempo.

Expresar mis sentimientos es signo de debilidad.

Haga lo que haga, nada cambiará.

Nosotros siempre…. / Nosotros nunca….

No tenemos/tengo… por eso no nos/me va bien.

Para qué lo haces, de todos modos no agradecen.

Solo me pagan por hacer esto…

Siempre lo hemos hecho así.

La empresa nunca cambiará.

No se puede confiar en la gente, solo ve por sus intereses.

Los directivos piensan, los trabajadores ejecutan.

No es el sistema, son los trabajadores.

Los directivos no necesitan retroalimentación.

Para qué le movemos, así estamos bien.

Siempre lo hemos hecho así.

Ser líderes en el mercado implica mucho riesgo y mucho trabajo.

No van a cambiar, los capacitas y se van.

Son unos…  $#”%&/%$#”  para que invertir en ellos.

. . .

¿Qué probabilidades tiene de crecer una empresa con una cultura de pensamiento así?

Vale la pena reflexionarlo.